sábado, 19 de agosto de 2017

CARTA DE AMOR



Me gusta saber que aún vivo en tu memoria, hace que me sienta bonita de nuevo, sonriente, juguetona, suave y feliz. Me reconcilia con el mundo, me ilumina por dentro y vuelvo a sentir esa gratitud cantarina  que me habitaba cuando eras parte de mi vida.

Dicen que los grandes amores son eternos, y debe ser verdad, porque yo también siento que aún vive dentro de mí el mismo sentimiento que me inspirabas. No está menos resplandeciente ni más ajado, está intacto, igual de precioso, idéntico a como era y a como sé que será cuando pasen más meses y más años.

Las circunstancias nunca estuvieron de nuestro lado y sin embargo tuvimos la suficiente sabiduría para amarnos de aquella manera inesperada, improvisada y sin promesas que nos permitió ser parte uno del otro durante el tiempo aquel que duró lo que tal vez nunca debería haber empezado.

Recuerdo el primer beso, y sin embargo no recuerdo el último, recuerdo tu olor y el tacto de tu pelo, tu sonrisa, tu altura y el color de tus ojos, pero olvidé otras cosas menos importantes como lo último que hablamos, que ropa llevabas o que día era.

Dicen que los grandes amores son para siempre, y pase lo que pase siguen vivos mientras estemos vivos nosotros y debe ser verdad. No recuerdo haberte dicho nunca que te quiero, al menos no con palabras aunque sé que mis ojos te lo gritaron más de una vez y mi piel te lo demostraba cada vez que la tocabas, sin embargo, recuerdo una vez, en mi patio, en que casi te lo dije y antes de que terminara de abrir la boca me pusiste un dedo en los labios para que no lo hiciera. 

Los dos fingimos no notar mis lágrimas cuando me dijiste que no me enamorara, que no eras bueno y yo, que no tuve el valor de decirte que ya era tarde, me he preguntado muchas veces, que habría pasado si ese día te lo hubiera dicho en vez de hacerte caso. Me gustaría saber que habría pasado si en vez de llorar te hubiera dicho que ya te quería.

Dicen que los grandes amores son imborrables y el mío por ti, hubiera merecido pasar a la posteridad con un "te quiero" al menos. Un "te amo" chiquito, de esos que casi no se oyen pero impregnan el alma con su eco para poder oírlos el día de mañana, y que nos calienten cuando la soledad nos haga sentir el frío maldito de la ausencia.

Dicen tantas cosas de los grandes amores... y ninguna se parece a las que digo yo cuando tu nombre se acerca a mis labios y me quedo con ganas de dejarlo salir, para saborearlo una vez más como lo hacía antes de besarte.

No entiendo mucho de grandes amores, pero sé que te quiero como siempre te quise. No sé si mi amor es grande como deben ser los grandes amores esos tan comentados. Dicen que son infinitos, perpetuos, perennes como las hojas imbatibles, el mío, tal vez no llegue a tanto, pero me gusta saber que aún me recuerdas y que me lo digas, me hace sentir de nuevo ganas de agradecer por haber sabido amarte cuando lo pude hacer.

No sé si lo bastante, o si lo necesario, pero te amé y te amo como lo puedo hacer, a mi manera, sin alardes ni gritos, sin cobranzas ni celos, sin decir que te quiero pero sabiendo que sabes que lo hago y sé que tú también.


Isabel Salas






domingo, 13 de agosto de 2017

ES LEGAL SER INMORAL


Ya no hay Tierra Libre, no quedan islas desiertas ni Oestes salvajes.

Ni un sólo rincón se salvó de ser invadido por la mediocridad burocrática y pegajosa de los Servicios Sociales. El manto gris de las leyes absurdas nacidas de las mentes dogmáticas de nuestros amados políticos, cubre toda la tierra.

Es legal que el violador de mujeres se case con su víctima para evitar la cárcel, y también lo es que maten a pedradas a la adúltera. Es legal que una psicóloga vengativa y estéril le arranque el bebé de los brazos a una madre desempleada para entregarlo a una familia de acogida. Está dentro de la ley que una mujer maltratada durante años, se arrepienta de haberse separado cuando constate que sus hijos deberán convivir con su verdugo lejos de su amparo, pues la ley ha decidido que nada impide a un marido golpeador o insultador ser un excelente padre, y la ley nunca se equivoca.

Es completamente legal que los jueces entreguen niños violados a sus violadores para curarlos del falso síndrome que inventó un pedófilo llamado Richard Gardner hace unos años en EEUU, un médico sin escrúpulos, secundado por psicólogos inmorales, que se enriquecieron y se siguen enriqueciendo vendiendo niños a sus torturadores mientras etiquetan a sus madres de locas por denunciar los abusos.

Es legal y eso no quiere decir que sea moral, simplemente que es legal, como lo son y lo fueron tantas cosas.

Aconsejan a la mujer a denunciar los malos tratos, y cuando lo hace le quitan sus hijos por hablar mal del hombre que les arruinó la vida a ella y a sus niños, acusada de alienación parental, y si no lo hace se los llevan los servicios sociales acusándola de cómplice.

Mi conclusión es que así como lo cortés no quita lo valiente, lo legal no quita lo inmoral y echo en falta un pedacito de Tierra Pura, libre de esta locura, un pedacito dónde empezar de cero sin tener que luchar con mis fuerzas de hormiguita contra este Goliat perverso y cruel que se llama sistema, como podía llamarse infierno o manicomio.

Isabel Salas

domingo, 6 de agosto de 2017

VIVO


HOME


Hace tiempo que no voy dónde quiero, sino donde tengo que ir. 

Las circunstancias y las venganzas de un cierto indeseable, así lo ordenan, y yo, que detesto mentir, le pongo al mal destino buena cara y le sonrío, me sonrío, nos sonreímos y nos concentramos para juntos, conjugar el verbo sonreír desde todos los ángulos imposibles y en todas las direcciones posibles.

Por dentro, sin embargo, pienso que las circunstancias son unas perras malditas sin sentido del humor y que no merecen ese esfuerzo, la única persona que lo merece es la dueña de la manita que se entrelaza con la mía para cruzar las grandes avenidas mientras nos dirigimos, sin ganas, a esos destinos indeseados.

Recuerdo otros momentos, cuando yo decidía en qué cama dormir, en qué tren subir y dónde bajar. Sin horarios, sin explicaciones, sin prisa, sin nadie esperando en casa, sin teléfono celular, sin ruedas en las maletas, sin internet, sin reptilianos, sin vídeos de gatos ni gafas de cerca ni  hijos.

Eran otros tiempos, otras circunstancias, otros cielos, otros zapatos.Todo era otro, hasta yo misma era otra.

Hoy en día, cuando mí teléfono me pregunta dónde quiero ir, y mi red social se interesa por lo que estoy pensando, me quedo analizando en como han cambiado las cosas y en lo absurdas que parecen a veces,  cuando la pregunta más cariñosa del día te la hace el programador de una aplicación a quien nunca verás y la más absurda, una psicóloga que no te conoce de nada y a quien le importas menos aún, y que ni intenta poner cara de inteligente para esconder el tedio que le producen tus respuestas.

Me vienen a la cabeza una lista de interminable de lugares a los que no deseo ir y a los que somos arrastradas mis hijas y yo por las circunstancias y sólo se me ocurre uno a donde sí me gustaría ir: "a casa".

Y no esa casa de tejas y ladrillos situada en la calle tal número cual, sino a la casa esa que los ingleses llaman home y que yo identifico con ese estado de espíritu que te invade cuando te levantas sin miedo, vives sin temer al nuevo golpe que la jornada te tiene reservado y te vas a dormir en paz.

Ese estado de "hogar" dónde cuando tu niña te pregunta dónde vamos, le puedes responder con tu mejor sonrisa:

- Dónde tú quieras, preciosa.

Porque no hay circunstancias endiabladas, propiciadas por un indeseable, que le obliguen a arrastrarla  a lugares dónde nadie quiere ir.

Isabel Salas





miércoles, 2 de agosto de 2017

EL PORTAZO




















Sonó como un tiro con eco para los vecinos, pero para ella fue el cohete de fiesta que celebraba su libertad. Él se había ido por fin. 
Aleluya.

Isabel Salas










miércoles, 26 de julio de 2017

PENSAEMAS


Me sigue gustando la palabra "pensaema" tanto como el día que la usé en mi primer libro para tratar de ponerle un nombre a mi trabajo y evitar debates. Mi intención siempre fue prevenir las discusiones (adivinadas interminables) que podrían surgir sobre si lo que yo hago es poesía o no, literatura o no, arte o no, bueno o no.

No es que no me guste discutir sobre determinados asuntos (que me gusta), es que no le veo interés a este tema en particular. Como lectora, he tenido y tengo mis preferencias y no las discuto. Cuando decido pasar unas horas leyendo escojo lo que me apetece leer en ese momento, sea poesía o prosa, sea con ganas de estudiar y aprender o simplemente por relajarme un rato y disfrutar. Lo mismo abro mi carpeta de pdf´s pirateados, para leer algo de ken Follet que tomo un libro de papel entre mis manos (sin ninguna parafernalia litúrgica  ni integrista), y leo lo que tengo a mano porque algunos días me da lo mismo leer en portugués que en español y otros no.

Leo sin culpa y sin pedir perdón y tengo mis preferencias personales que con los años han ido cambiando para peor o para mejor según los momentos, mis circunstancias personales, mi ubicación geográfica, la edad de mis hijas, el tiempo disponible, las lecturas que me recomienda el hombre amado y otros muchos factores tan importantes o tan chorrada campestre como los enumerados.

Es inevitable que lo que escribo, a algunas personas les guste mucho y a otras nada, que algunos lloren y se emocionen con mis escritos y otros piensen honestamente que son feos, facilones, llenos de palabras comunes o tengan de literario lo que una gasolinera tiene de templo de la sabiduría, y eso me parece genial. 

De la misma manera que yo escojo leer determinado autor o determinado libro, quiero que otras personas decidan leerme a mí o descartar mis libros como basura cósmica y eso no me causa ningún problema. 

Admiro la capacidad de los animales de hacer lo que deben hacer en el momento justo sin importarles demasiado qué pasa a su alrededor. He aprendido mucho con mis gatos, duermen cuando les entra sueño sin preocuparse ni por el pasado ni por el futuro y menos aún de si están llenando de pelos mi chaqueta negra. Así soy yo cuando escojo pasar una tarde leyendo en el blog de Francisco Alvarez Hidalgo o en las páginas de Pedro César A. Verde, o de Batania (neorrabioso) por nombrar algunos de los lugares donde suelo perderme, y así quiero que se sientan las personas que escogen leerme, bien comprando mis libros o en el blog: como un gato feliz durmiendo tranquilo donde le sale de los cojones, porque está en su casa y se siente a salvo. Si lo que hago se llama poesía, mayonesa o pensaema, es  tan importante como estar dormido encima de la colcha cara o de la camiseta del cole. 

Hace unos días me echaron de un grupo supuestamente literario porque defiendo que puedo hablar de cualquier asunto usando palabras sencillas y allí creen que eso me convierte en una especie de criminal poética que no quiere crecer ni se preocupa con unos determinados parámetros (considerados sagrados por su líder) que deben tener los textos para ser catalogados como poseedores de cierta categoría.

La verdad es que no me interesa. 

Tengo cincuenta años, casi los mismo como lectora y mis propias opiniones sobre lo que es basura o no. De la misma manera que a mí me dan vergüenza ajena algunas cosas que veo publicadas por ahí, entiendo  que a otros les pase lo mismo con lo que publico yo y a todos los que me leen con gusto o con disgusto les digo lo mismo, será poesía o no, literario o no, pero es lo que hago, lo firmo, pongo mi nombre, mi cara y no me escondo detrás de mascaritas ridículas, caretas de comic, ni nombres fantasiosos como hacen otros para publicar textos serios, románticos, de terror o eróticos con miedo que los lea su abuela y les regañe o qué sé yo.

No tengo vergüenza de mis pensaemas, ni de mis cuentos, ni de mis canciones. Algunos al releerlos después de algunos años me provocan la misma sensación que las fotos de cuando tenía  quince años, risa, sorpresa y hasta ternura o espanto, porque las modas cambian, los peinados cambian, la forma de leer o de escribir también y así es la vida. No quemo mis fotos de adolescente ni borro mis escritos de esa época, si me entran ganas de publicarlos lo hago y ya está, si gustan más o menos, está genial.

La palabra pensaema, por la que me preguntaron varias veces en las últimas semanas, me sigue pareciendo tan válida como el primer día y no es una manera de esconderme, avergonzada de que mi trabajo pudiera nunca ser considerado poesía seria o de calidad.

También sigue siendo válido mi deseo de evitar discusiones.

Muchas gracias a los que apoyan lo que hago, les gusta, lo comparten y me cuentan que les hizo sentir como gatitos dormidos en una tarde de paz domestica.

Isabel Salas

domingo, 23 de julio de 2017

TAL VEZ SEA AMOR


El ascensor que sube desde mi vagina hasta el corazón, viene a veces tan lleno de ti, que no puedo distinguir bien si sólo te amo o te amo sin compromiso, sin medida, sin compasión o sin retorno ni salida.

Algunos hablan sobre lo difícil que es medir lo inmensurable o contar los granitos de arena de la playa y las estrellas para escribir poemas sobre el amor que sienten, y lamento decirte que no sé hacerlo, amor. Me importa poco cuantas estrellas hay y la arena del mar nunca me quitó el sueño.

A mí, lo que me sirve para saber cuánto te quiero, es apreciar ese perfume que se produce con el olor mezclado de los sudores nuestros, tu semen, nuestras babas, los chorritos de agua que haces brotar de mí y esos litros de lágrimas y risas que lloramos exhaustos al devorarnos vivos.

Esa mezcla explosiva de sensaciones, sentimientos, ganas de golpear, de reventar, de nadar en tus venas y ser parte de ti es lo que yo diría que vale por toneladas de estrellas mal contadas o miles de millones de arenitas computadas.

Nunca fui buena con los números, las matemáticas dejaron de ser terreno amigo cuando se volvieron raíces cúbicas, derivadas o limites tendiendo a infinito en base diez,  y contar cosas nunca me ha parecido divertido. No cuento besos, orgasmos, ni caricias, pero sí reconozco que algunas veces cuento, ansiosamente, los días o las horas que faltan para empezar de nuevo a perderme en tus brazos, cerrar los ojos y adivinar donde tu mano se posará en la próxima caricia.

No soy muy romántica, ni muy científica, eso es verdad, pero adivino bien.

Isabel Salas

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viernes, 21 de julio de 2017

BUENA CARA

  
Al mal tiempo, buena cara,
y a los malos maridos
a los banqueros malos 
y a los ciegos cupidos.

A los festejos sin algazara,
una sonrisa,
y a los mosquitos con sus zumbidos,
sonrisa y media, 
mientras recuentas las once varas de la camisa, 
y aprendes a reírte, sin demasiada prisa,
de la tragedia.

Y a tantos puños 
que nos muelen a palos,
una de cal, otra de arena
y el suave brillo
de tu melena.

Sin ironía, una bella sonrisa 
que acabe con la risa
de la maldita hiena

Y que tu buena cara
brote en la fuente clara
del agua pura de tu alma buena
y perfume tu pena
con el aroma dulce
de la azucena.


Isabel Salas

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viernes, 14 de julio de 2017

RELACIÓN COMPLICADA


Conozco gente que define su vida sentimental en las redes sociales de la forma más estrambótica posible, escogiendo de todas las posibilidades que  nos dan los sociólogos que preparan el menú de opciones, eso de "relación complicada".

Hace unos días disfruté uno de los mejores ratos de los últimos meses pasando unas horitas de tertulia con una gente muy divertida que analizó, inesperadamente y sin piedad, que tipo de información se esconde, realmente,  detrás de esas palabras tan misteriosas. Voy a resumir sus conclusiones, y si alguien tiene otras teorías se aceptan comentarios.

En primer lugar, según se concluyó, puede querer decir que tienes un lío con alguien pero no lo puedes contar porque la otra persona está casada o comprometida con alguien y tú no puedes asumir públicamente que estás metido en un triángulo amoroso, más que nada por lo mal visto que está y porque tu amante se puede mosquear y dejarte para preservar la paz de su hogar adúltero y adulterado.

Otra opción es que el adúltero seas tú y claro está, a tu media naranja oficial le debe mosquear sobremanera que definas tu estatus civil con esa expresión tan inadecuada. En pocas palabras, si una persona casada ha comenzado a evitar disimular, en la medida de lo posible, que tiene un lío fuera y parece que está loco por formar un follón para que lo pillen faltando a tus juramento conyugales, es que está loco por terminar y se vale de esa estrategia para darle un empujoncito al inevitable final.

Una alternativa muy factible es que el que presume de relación complicada no tenga ningún tipo de relación en absoluto. Es decir, se lo ha inventado,  no tiene a nadie en su vida, ni complicado ni descomplicado, pero le da vergüenza reconocerlo, ya que por razones muy peregrinas e irracionales, hoy en día reconocer públicamente que estás sin pareja te convierte automáticamente en según que círculos, en un ser antisocial, problemático,  arisco o insensible del que muchos desconfían, y por eso escoger la insinuación de que se tiene a alguien (por supuesto) pero no se puede contar (explicar) mejor, te hace parecer normal. Complicado pero normal.

En realidad todavía queda mucha gente normal en el mundo que no se siente obligado a anunciar públicamente que se casa, se descasa o que tiene sexo complicado con alguien casado, o sexo maravilloso con personas complicadas (esto último es bastante común y ya me ha pasado, si FB considerase la opción, sexo magnífico con un loco desgraciado, tal vez lo anunciaría yo como "acontecimiento importante" cada dos por tres).🙌

Hay otra posibilidad, tienes una relación con alguien que vive lejos y eso es realmente muy complicado. Todos sabemos que el amor a distancia envuelve terceras, cuartas y quintas personas y sobrevivir a eso para tener un día una relación real de pareja que vive en la misma casa es casi imposible. Según estas personas que me explicaron, verse cada dos o tres meses y  pasar el resto del tiempo diciéndose tonterías (o prometiéndose amor eterno) por el teléfono es para gente con escasas ganas de estar juntos o un nivel de libido muy bajo o casi nulo. 

Según ello hay más personas así de lo que creemos y en ese caso pueden ser felices viéndose cuatro veces al año, y aquí paz y después gloria. Desde aquí les deseamos suerte y que todo acabe bien, sea consiguiendo estar juntos, matando miles de perdices para celebrarlo o terminando  esa relación, verdaderamente complicada, para tener otra más normal y diaria.

Y por último están las verdaderas relaciones complicadas, de las que nadie presume porque son secretas, tóxicas, raras, envuelven situaciones que no queremos hacer públicas en las redes sociales y las vivimos discretamente en silencio.

Me sorprendieron tantas teorías socio-patológicas desarrolladas a partir de un simple estatus de red social y me pregunto que parte de razón y parte de chorrada envuelve cada una de ellas.

Si tienes otra teoría y deseas compartirla, no lo dudes, aguardamos con mucho interés.😁😂

miércoles, 12 de julio de 2017

ASAS REBELDES


A tus asas se le caen las tazas.
Las dejan ir como hojas de otoño cargadas con todos los tonos del café con leche y después esperan que les des unas palmaditas en sus espaldas de asas y le digas, muy bien, así se hace, no naciste para soportar todo el peso del universo, nadie puede obligarte a ser el asa de una taza cargada con todos los pesares y todas las tristezas. Hiciste bien. Te quiero igual, dormirás en la caja sagrada de las asas anarquistas esperando el príncipe azul que con un beso te convierta en ranita.

Ese día, iremos a nadar.

Isabel Salas

lunes, 10 de julio de 2017

ESE AMOR NUESTRO




Porque a veces escribo para sacudir los mástiles de todas las banderas o levantar un tifón que arranque del tirón todas las tejas de mi falda y otras no, otras sólo necesito llorar a gritos suspensivos disparando sollozos, puntos y mandarinas.

Ser oro en paño, hostia sagrada, gota de amor que cuelga del alambique de cualquier vagina que se precie, de estar enamorada. Ser la tiniebla helada que borda oscuridades en tu alma, antes de desollarla para consumo humano.

Y porque a veces, después de ser batalla en las guerras del mundo, yo sólo necesito estar contigo así, como hace un rato, cuando le echaste sal a mi lenguado y me dijiste que a lo mejor el sexo oral supera en mucho la espiral gastronómica de la mayonesa Hellmann´s, nacida según tú en el averno más profundo para los verdaderos hombres infernales que quieren mojar pan.

Y nos reímos tanto (que malo es nuestro inglés)  y es esa risa juntos la que se parece tanto al amor de botijo, que bebemos de nuevo, y vamos a la cama a retozar imitando cabritas y delfines. Hacemos cochinadas de esas bonitas que saben a pesar (de los pesares), a dominó y sándalo de perfumar submarinos de lava.

Y entonces yo te miro y tú me miras y nuestro amor bendice las toneladas de escombro que nuestros besos han acumulado a lo largo de todos los siglos (Amén), y a lo mejor te digo que me gusta escribir mientras escarbas en los lugares esos que tú llamas tu reino y respondes contento que soy tu casa y que sin mí, a la primavera de todos los jardines le falta queso rayado para oler bien.

Y por eso regresas cuando te vas.
Y por eso te quedas cuando te alejas.

Isabel Salas

lunes, 3 de julio de 2017

UN POEMA PARA TI


No siempre tengo un poema para ti.

Algunas veces es sólo una frase,
una puerta trancada con cerrojo,
dos vidas para la siguiente fase,
o el brote doloroso de un redrojo.

A veces te doy espinas sin la rosa,
te regalo silencios bifurcados,
te golpea la rabia de mi prosa,
te hieren mis dardos envenenados.


Tengo también la pena del despecho,
 heridas abiertas que hasta hoy respiran,
el amor dormido enterrado en mi pecho,
flores muertas que de noche suspiran.

Y a veces mi dolor se vuelve llanto,
otras mi gris congoja te golpea,
me escondo bajo el negro de mi manto
y deseo la suerte de la fea.

Isabel Salas


domingo, 2 de julio de 2017

FEMINISTAS FRÍGIDAS


En los últimos diez días (por casualidades de la vida), ocho mujeres de diferentes edades y países, me dijeron, cada una con sus palabras, y todas muy orgullosas, que ellas no son como yo. Presumían de no ser feministas (claramente no saben lo que es el feminismo), pues ellas no odian a los hombres y además son muy ardientes y les gusta un hombre bien macho en la cama que las haga sentir mujer.

Me llama mucho la atención eso pues yo puedo estar grandes periodos sin un compañero con quien tener sexo, y no por eso dejo de sentirme mujer, pero eso es lo de menos en realidad. A lo mejor ellas no se saben masturbar y dependen de un hombre para tener orgasmos, eso es algo que no pregunté porque no quiero escuchar la explicación surrealista de como ellas relacionan sentirse mujeres con las "tardes de corridas" en sus vaginas.

Lo grave, a mi entender, es escuchar en pleno siglo XXI, ese discurso de mujeres ignorantes que creen que ser feminista es odiar a los hombres o que confunden las relaciones sexuales, dónde cada uno o una se acuesta con quien quiere, con los derechos que las mujeres exigimos cuando pedimos que nos respeten para poder trabajar o tener cuentas en el banco, separarnos, divorciarnos y casarnos con quien voluntariamente escogemos, o cuando decimos que queremos conducir, conservar nuestro clítoris intacto o que no nos maten a pedradas por tener sexo sin estar casadas, entre otros.

Lo comenté con dos amigos que me conocen muy bien y ambos se rieron porque saben muy bien lo poquito que odio a los hombres y lo mucho que me gustan ellos y muchos otros. 

Eso no significa que me gusten todos los hombres, simplemente porque no me gustan todas las personas. Existe algo llamado afinidad que hace que con ciertas personas, hombres o mujeres me lleve mejor que con otras y su compañía me sea más grata, pero me siento igual "de mujer" cuando me tomo un café con una amiga que cuando me meto en la cama con un hombre, sea mi marido o no, sea mi novio o no, y eso puedo hacerlo sin que me metan en la cárcel o me maten gracias entre cosas a los movimientos feministas que desde hace años defienden los derechos de todas, incluidas esas ñoñas que se creen la guinda de la tarta sexual y presumen de no ser feministas.

Hoy me pilló el domingo un poquito harta de la doble y triple moral que me rodea: cristianos adúlteros, moralistas que se van de putas, concejales que consiguen votos prometiendo honestidad y se forran en los pocos años que ostentan el cargo, "gente de bien" que sólo hace el mal...y toda esa gentuza meapilas que condena públicamente lo que más desearía, en su íntimo, tener los huevos de hacer.

Nunca me gustaron los cobardes, y cada vez me gustan menos, pero los sepulcros blanqueados me dan verdadero asco. Puedo entender el miedo de un cobarde, pero no la doble moral del hipócrita. Y además me molesta que estas histéricas que disfrutan de todos los logros que el feminismo ha conseguido para todas nosotras, renieguen de él, lo intenten convertir en un movimiento diferente a lo que es y además crean que las feministas no podemos ser una bomba en la cama. 

Están muy equivocadas, pero ese tampoco es el asunto. Habrá mujeres feministas frígidas y otras muy ardientes, así como un hombre puede tener eyaculación precoz. independientemente de ser torero, taxista, de derechas o anarquista, mujeres muy religiosas multiorgasmicas y otras que jamás hayan sentido el universo derretirse entre sus piernas, y el feminismo no se trata de eso, la idea es que todos podamos tener los mismos derechos a la hora de trabajar, vivir, votar, o conducir independientemente de lo mucho o poco que nos divirtamos haciendo sexo.

Isabel Salas

sábado, 1 de julio de 2017

PARA TI


Pasito a pasito vamos llegando a los tres años de blog. En Julio de 2014, yo no podía imaginarme lo que pasaría en los tres años siguientes. Hasta ese momento ni siquiera se me había ocurrido la posibilidad de publicar mis cosas. Entre Julio y Septiembre revisé mis textos y pensé que podía intentarlo, separé algunos y el 13 de septiembre abrí mi cuenta en Facebook.

El primer texto que leí aquel día se llama PARA TI, el preferido de mucha gente y posiblemente uno de los más enamorados que escribí hasta hoy. El tiempo pasa, los amores pasan, los recuerdos quedan y un día, como hoy, sirven para celebrar haber vivido horas magníficas con las personas importantes de nuestra vida o festejar el éxito de un blog.

Acabo de subirlo por si os apetece volver a leerlo. Gracias a todos por tanto.





Acumulo palabras deseando contártelo todo. Mis novedades, las preocupaciones, los nuevos planes, las angustias del día a día y de los días del futuro cuando los hijos no estén y la madre se haya ido. 

Necesito explicártelo ahora porque tal vez en ese futuro tú tampoco estés y no sé si podré aguantar. Confío en que si me explicas hoy como hacerlo, podré recordar tus palabras y ser capaz. Quiero llegar y sentarme para decirte lo mucho que me importas y lo esencial que eres. Comer contigo, cocinar para ti, tocarnos en el sofá mientras me cuentas cosas de tu trabajo. Me imagino allí, atenta a tus palabras, haciéndote comprender con mi actitud lo mucho que te quiero y lo interesante que es todo lo que me cuentas.

También he pensado en la ropa que vestiré la próxima vez que te vea, que perfume usaré. Planeo pintarme las uñas unas horas antes de nuestro encuentro para que estén impecables pero secas, el pelo limpio, la depilación perfecta.

Y llega el día, me dices ven mañana, tú puedes, yo puedo y el universo gira y se expande como nunca, perfecto y flotante. Paso horas impaciente, contenta, duermo mal pero me despierto bien y me levanto cansada pero fuerte. Todo organizado. Llego a tu casa con mis palabras, mis planes, mis angustias, mis uñas, mi ropa, mi pelo limpio, mi depilación y mis ganas de cocinar. Y como siempre , mi ropa ni la miras y antes de darme cuenta ya ni sé donde está, el peinado no dura ni un minuto en tus manos, las palabras no salen, se esconden todas juntitas porque es hora de que otros sonidos salgan por la boca, suspiros, sollozos y risas. 

No comemos, nadie cocina porque no hay tiempo, en esas pocas horas nos amamos y nos miramos. Ni siquiera nos decimos si nos queremos.¿Para qué? Si no nos quisiéramos no estaríamos allí.

En vez de contarme las cosas de tu trabajo en el sofá antes de besarnos, me las cuentas en tu cama después de comernos vivos, con tu mano en mi cabeza jugando con mi pelo y dejándolo más despeinado todavía.

Yo no te cuento nada, parece que necesitas hablar más que yo, pero no me explicas nada extraordinario ni trascendental, me hablas de tus compañeros de trabajo, de un programa que oíste en la radio y de tu abuela que está vieja y cada día más canija. Yo lo escucho todo pero estoy atenta a tus dedos, disfrutando anticipadamente cada vez  que se mueven y tratando de adivinar donde me vas a tocar, sin que eso me impida captar tu dolor por la futura muerte de la abuela.

Se acaban nuestras horas y debo irme. Me miras mientras me preparo. Sonríes. Me preguntas si quiero agua. Nos miramos más y reímos de nuevo, varias veces. Nos duelen esos músculos olvidados que sólo se usan para hacer amor y sabemos que mañana dolerán más porque siempre es así, nos duele, pero nos gusta, entendemos que ese dolor es el regalo del cuerpo agradecido después de unas horas de fiesta.

Al regresar me doy cuenta de que mis angustias por el futuro, los miedos, los disgustos que deseaba compartir contigo en palabras , ya no están. Como siempre has neutralizado todos los males con tus besos poderosos. Me siento en paz, feliz, amada, afortunada, brillante. Pienso que el dolor del cuerpo es como analgésico para el dolor del alma y lo disfruto.

En el camino que me lleva a la parte de mi vida donde no estás, voy empezando a acumular nuevos temas de conversación y otras palabras para la próxima vez. Palabras que no saldrán de mi boca porque tú estarás usando mi boca para otras cosas. Sé que no hablaré, pero que estar contigo es mejor que hablar. Que eres la mejor terapia para mi.

Llego delante de mi casa llena de gratitud y de alegría, antes de entrar aún quiero escucharte por última vez antes de sumergirme en lo cotidiano. Atiendes el teléfono medio dormido y te pregunto:
- ¿ Te gustó el color de mis uñas?
Y me dices:
- ¿Pero tú tienes uñas?. No me había fijado.

Nos reímos de nuevo y entro en casa pensando que además de besar muy bien, tienes el maravilloso poder de hacerme reír con cualquier tontería y eso sí es imprescindible para que el universo flote ordenadamente. 

Al menos el mío.

Isabel  Salas


















jueves, 29 de junio de 2017

LA LUNA Y EL CANARIO


Un poquito de humor
para no caer
en el desconsuelo,
ni en la desesperación  
ni al suelo.

Y un tantito de amor
que nos haga volar,
lo suficiente para creer 
que podemos sanar.

Lo bastante para crecer,
o criar a los hijos,
y crear los poemas que han de morir,
un día,
hayan vivido o no,
como tú
muriendo a cada rato
o como yo.

Jugar a hacer ruidito de rana,
curando heriditas
que sanen mañana.

Lograr ser capaz
las veces que haga falta
para lograr
ganar una medalla por tenaz.

Mirar los ojos
que nos miran sin miedo
y aprender a olvidar las traiciones de otros 
que sin dudarlo, 
nos hicieron llorar.

Ser pajarito,
sonreírle a la luna,
comerse el desespero,
tragarse el grito.

Ser agua de laguna,
o gota de rocío
y siempre siempre 
afinar,
para al final,
cantar bonito.


Isabel Salas

Del libro

TE CONTENGO





miércoles, 28 de junio de 2017

GLORIA FUERTES Y JAVIER MARÍAS


Interesante, a mí que me encanta Gloria Fuertes, no me molesta que a Javier Marías no le guste, y hasta le doy la razón en una cosa, es verdad que hay una cierta tendencia entre las feministas más extremistas a intentar hacer creer que cualquier cosa hecha o dicha por una mujer hay que valorarla más porque fue una mujer quien la hizo que por lo excelente que pueda ser.

Ahora voy a explicar yo porqué creo que ese no es el caso. Feminista o no, me gusta Gloria Fuertes, y no digo "la poesía de Gloria Fuertes", porque ella me gusta entera, y no por ser mujer, me gusta por ser ella. Me gusta hasta su voz, tan suya, tan llena de noches sin dormir y tan de bruja buena.

Me gusta la manera increiblemente dulce que tiene de poner en tres renglones una historia entera, dibujando delante de mí un escenario completo, donde cada personaje cuenta su historia de dolor con pocas letritas y consigue así que leer tres poemas te llenen tanto como tres capítulos de otros libros menos poderosos.

Gloria Fuertes me enseñó a leer con lágrimas en los ojos y puedo entender, sin embargo, que a otras personas no les guste, porque amar la poesía es comprender que el amor entre lector y poeta es un lazo invisible que brota como cualquier amor apuntando adonde quiere y lo mismo hace que te guste Espronceda como que te aburra Neruda.

Si yo escribo poesía, es en parte gracias a ella entera, a sus horas en la televisión explicando cosas que otros mayores no abordaban, a su ropa rara que yo como niña no sabía interpretar ni como símbolo de opción sexual ni como nada, simplemente, según lo veía, Gloria Fuertes se vestía así.

Me fui haciendo grande y con doce o trece, aprendí alguna cosa sobre las lesbianas, que se enamoran de otras mujeres y que algunas se  visten con estilo masculino. Pensé durante algunos meses que todas eran escritoras hasta darme cuenta de mi error.

Seguí creciendo y cierta vez leí Poeta de guardia con un amigo en la playa. Hasta ahora no sé si en parte nos hicimos amigos por haber leído este libro juntos o ya nos queríamos y por eso no nos importó llorar como dos tontos, con el trasero húmedo de la arena fría de antes de anochecer, mientras leíamos y nos emocionábamos.

Cuando tuve hijas las enseñé a amar la poesía de Gloria Fuertes y tal vez un poco de su esencia también. Mis hijas son feministas y jamás las he escuchado defender que algo hecho por otra mujer sea superior o bueno solamente por ser obra de unas manos o una mente femeninas.

Tal vez no son extremistas o tal vez respetan el trabajo bien hecho sea quien sea quien lo haga, y tal vez, ojalá, hayan aprendido que la poesía no se mide, ni se valora por ser hombre o mujer quien la escribió, que puede gustarnos Machado o no, Gloria Fuertes o no, pero ni Machado gusta a sus lectores por ser hombre, ni los admiradores de Gloria Fuertes la valoramos por ser mujer, en eso Javier Marías, sí está equivocado.

Aún así, le mando un poema que tal vez tampoco le guste, pero es un poemita corto, en el que expreso el poder que tiene la poesía de encontrarte, no siempre a través de cualquier poeta, pero sí de los adecuados para cada persona que se expone a vivir.

Y Gloria Fuertes tal vez sea de las pocas personas que no solo fue encontrada por la poesía, sino que supo ser brújula para que muchos niños y adultos la encontráramos también.