martes, 21 de abril de 2015

LA ÚLTIMA MARIPOSA


He ensayado mil veces la manera de plantarme delante de ti y explicarte que te quiero desde hace muchos años.
Desde niña.
Desde siempre tal vez.
Porque nuestras familias eran vecinas y cuando aprendí a percibir el mundo tu eras parte de él y te asimilé como mío.
Como mi calle, mi pueblo, mis patines o mi escalón para sentarme.
Por mil motivos nunca te dije nada.
Ni tu a mi.
Nunca tocamos el asunto, nos hicimos grandes, nos enamoramos de otras personas y la vida se fue escurriendo sin darnos la media hora que necesitábamos para hablar de nuestro amor de niños.
No se si es conveniente hablar de todo esto ahora, o pertinente o imprescindible. Los adjetivos mas sonoros y rimbombantes bailan volando alrededor de mi cabeza como pajaritos atontados jugando a ser las golondrinas aquellas que refrenaban el vuelo cuando eran contempladas por la dicha de la novia de Becquer. Imposible competir con ellas.
Mis pájaros no saben nuestros nombres,
los míos parecen gorriones de Madrid.
Son graciosos pero dan pena.
El caso es que lo tengo todo muy bien ensayado.
En mi cabeza las palabras se estructuran fácilmente convirtiéndose en un discurso perfecto y armonioso que conforme va saliendo de mi boca se mete por tus oídos e ilumina tu entendimiento.
Todos los espejos que me conocen han sido testigos ....





VIDEO MI PAZ


VIDEO TÚ ME TOCAS


VIDEO INSTRUCCIONES PARA MI MUERTE


VIDEO ABRAZOS DE HADA


domingo, 19 de abril de 2015

LOCURA


Y cuando más cansada estaba
de las palabras,
quise escribir 
u n    p o c o   m á s.

Quise saber 
que había detrás del último renglón,
o del último verso,
y dejé mi mente 
firmar contratos mercenarios con la locura,
espeso delirio,
brillante veneno que te mata 
o te cura.

Isabel  Salas


jueves, 16 de abril de 2015

TOQUE


Dos pieles, un toque.
Dos corazones, un latido.
Tú y yo, nosotros.

Isabel Salas

martes, 7 de abril de 2015

LETRAS DE PUNTA

Pelos de punta, piel de punta. De punta los ojos y el corazón. Las uñas y las lágrimas de punta cuando apuntas la puntita de tu lápiz  y escribes palabras que apuntan a mí.
Apuntas a dar.
Y das.
De frente, de lleno, de hondo, de puñal verbal que se clava abriendo la carne del alma con tus letras bandidas que llegan mansitas como ola de río, apenas lamiendo los márgenes como de pasada, mientras suavemente se deslizan camino del mar.
Olas de reojo que nadan mirando a otro lado y pasando arrancan sin mala intención pedacitos de orilla de piedras, de arena, de lodo y de carne de río.
Todo lo que el río tiene lo tocan sus olas y todo lo que tengo yo lo tocas tú con tus palabras. Frases habladas, a veces escritas, sonreídas, besadas, envueltas en papeles de regalo y con olor de juguete nuevo que acarician mi piel y estremecen mi carne de mí.

Isabel Salas









jueves, 2 de abril de 2015

miércoles, 1 de abril de 2015

MI AGUJERO



Mi lista de ruidos que asustan, asusta de grande que es.
Me asusta tu mano en la puerta.
Tus pasos.
Tu voz.
Los golpes que das en las cosas.
Los portazos.
La manera de abrir el grifo a tope para que haga mucho ruido el agua en la pila.
El ruido de vasos.
De latas.
De abrir las latas.
El ruido de tus pensamientos mientras maquinas la maldad que me vas a decir.
Cada cosa que me asusta de ti, me está dejando arrugada.
Triste. 
Gris.
Tengo que pintar a escondidas los colores que me borran las lágrimas que lloro.
Pinto mi pelo. 
La luz en mis ojos.
Mis uñas. 
Mi sonrisa.
Pinto encima de toda la ausencia de colores y escondo los miedos.
Como si fuera una vergüenza no ser amada, no ser cuidada.
Y lo es.
Porque tú me haces sentir que todas las demás mujeres, merecen cosas buenas.
Todas menos yo.
Ellas son más listas, más guapas, más buenas.
Tienen mejor culo y saben  despertar en sus maridos el deseo de cuidarlas y  besarlas, son más dulces, más mujeres. 
Más de verdad, dices.
Yo no.
Yo soy de mentira.

Eso también me asusta.
Tu ceguera para verme.
Mirarme por tus ojos es como mirarme en un espejo de feria que te devuelve la imagen deformada. En la feria es divertido, sabes que no eres tú y te entra risa.
Pero en los ojos del marido es muy triste.
Es ver tu asco y tu rechazo lo que más asusta.
Por eso me metí en mi agujero en la pared.
Y aquí me quedo hasta que te vayas. 

Isabel Salas